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En el entendimiento de que no existe nada individual y que todo está interconectado afectándose recíprocamente haciendo que todo esté en movimiento al mismo son y palpitar, evoca la responsabilidad de los humanos, especialmente del Pueblo Arhuaco a mantener ese orden, esa armonía resultante de la sincronización de las fuerzas de creación. Aquí el mandato inalienable no es la salvación del humano ni superación del sufrimiento abandonando a esa multiconexión simultánea que caracteriza al universo material o espiritual. El sentido de la existencia del humano en un universo así es la PERMANECIA en la Ley de origen, la preservación del Equilibrio Universal. Ciertamente, la vida que  percibimos no podría ser concebida sin la muerte, aquella que pone fin a toda fuerza vital; la luz no podría existir sin la oscuridad; el bien sin el mal; la mujer sin el hombre; en este sentido, la Misión encomendada que los Arhuacos siempre han recalcado es, la de velar por la interacción de esas fuerzas y sus opuestos complementarios en sus justas proporciones para que exista un orden, una armonía o un equilibrio en la gente, en la naturaleza, en el universo y en todos a la vez. 

De acuerdo a lo anterior, misión del Pueblo Arhuaco radica fundamentalmente en lograr un equilibrio entre las fuerzas creadoras opuestas y complementarias a la vez, la cual se logra mediante las prácticas espirituales como el PAGAMENTO, que no es otra cosa que “poner de acuerdo este mundo" como dicen los mamu, conocedores de la Ley de Origen. De hecho, pagamento es una mera designación para unos complejos rituales que los mamu tienen que orientar para “poner de acuerdo” (alinear) los humanos con todo lo que lo rodea en el universo.

Para los Arhuacos, el acto de "ponerse de acuerdo" es denominado A’buru Awi que significa "estar igual" o "ser de la misma especie", en el sentido en que quien "está de acuerdo" con alguna cosa es "igual", "lo mismo" que esa cosa y, por ende, forma parte de la cosa y adquiere sus características. Pero más que hacerse parte de, es más bien Merecerlo. De este modo, A’buru Awi se convierte en la meta esencial de la existencia de todo Arhuaco, como quiera que sólo de ese modo se podrá vivir de conformidad con la Ley de Origen, evitando que la interacción de los opuestos complementarios destruya la vida en la tierra y en el universo.